viernes, 28 de agosto de 2009

Todos recordamos los cuentos de nuestra infancia. El zapato le cabe a cenicienta, la rana se convierte en príncipe, a la bella durmiente la despiertan con un beso... erase una vez y vivieron felices, la materia de la que están echos los sueños. El problema es que los cuentos no se hacen realidad, las otras historias, esas que comienzan en noches oscuras y tormentosas y tienen un final atroz, son las que parecen convertirse en realidad.

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